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lunes, 6 de agosto de 2012

"La carta a ninguna parte"

No era fácil vivir como un eterno exiliado, un nómada ganándose la vida en lugares de los que muchos sólo habían oído hablar y ni siquiera sabían señalar en el mapa. Polizón especializado en hacer y deshacer equipajes sin más casa que la que llevaba a cuestas. Pasajero en el adiós y en la bienvenida. Sentía la querencia de pertenecer a algún sitio, pero el desarraigo le había convertido en un hombre sin tierra. Antes de abandonar aquella casa habitada por el eco, sentado en un sillón sin cojines y rodeado de cajas de cartón cubiertas de polvo errante, escribió una carta sin remitente ni destinatario y la echó sin sello al buzón. No esperaba comunicarse con nadie, tan solo quería saber si las palabras escritas por una persona extraviada a un destinatario inexistente hallarían respuesta en algún lugar de ninguna parte.



Málaga, a 6 de agosto de 2012.

domingo, 13 de febrero de 2011

"Desterrado"

Cuando el viento de poniente lo arrastró a aquel pueblo en mitad de ninguna parte, pronto se dio cuenta de que el polvo procedente de las canteras y la crudeza del invierno labraban corazones de mármol: fríos, herméticos, impenetrables. En una tierra como aquella, infértil y zanjada hasta las simas, cualquiera que no muriese de una infección pulmonar estaba condenado a sucumbir a la extrañeza y la invisibilidad. Partiendo piedras de día y recomponiendo el alma de noche, pasó media vida sin vida hasta que se marchó por donde mismo había venido. Creyó volver a casa, pero mientras recorría las calles que lo habían visto hacer camino en su alegre juventud, rostros ajenos le escudriñaban que en otro tiempo parecieron familiares. Como si pudiesen ver que debajo de aquel saco de huesos y pellejo se escondía un corazón labrado en mármol.


("Desterrado" pertenece a la serie Microrrelatos 150 publicada en este blog).